Árbol de invierno

,

Esqueletos de madera

alzan sus dedos desnudos

a un cielo gris plomizo

que mira a otro lado.

Mis manos se elevan

suplicantes

para palpar

la indiferencia.

El invierno

ha irrumpido

como una avalancha

en mi alma desprevenida.

Qué triste

es la soledad

en medio del bullicio

de los conocidos.

Qué dura

la risa despreocupada

cuando sangra

el corazón.

Qué difícil

desdoblar el cuerpo

cuando falla

la última energía.

Como el árbol

despojado

que suspira

por su nueva vida,

busco mis raíces,

yergo mi cuerpo herido

y tiemblo al frío

de la soledad.

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