Mi gorrión es como todos:
saltarín, alegre y esquivo.
Juega al escondite
entre las ramas
que trenzan
las cuatro esquinas
de mi plaza.
Me llama
con el canto
de una risa infantil,
y se esfuma
dejándome sola
buscando con la mirada
su sombra improbable.
Yo quiero ser
como mi gorrión:
Pequeño, humilde,
alegre y libre.
Cuando las penas ahoguen,
quiero poder dar un salto
hacia lo alto
con mis alas pardas
para desaparecer
en un instante
y poder llorar
lágrimas de sangre
donde nadie me pueda ver
Texto y foto: ©Olga Brajnović

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