Pegada al cristal esmerilado
de la puerta del cuarto de estar
donde se estaba obrando la magia
soñaba con el corazón alegre
Dentro, al aroma de abeto y musgo
pequeñas luces inquietas
aparecían una a una
hasta iluminar la estancia oscura
Era el ángel de la Navidad
que hablaba con papá
y le entregaba nuestros sencillos regalos
de parte del Niño Dios.
Cuando nos dejaba entrar
y nos acercábamos al belén
a la luz de las velas del árbol
creíamos que el ángel se había ido.
No sabíamos que detrás de nosotros
nos estaba mirando sonriente
mientras guardaba en el bolsillo
una caja de cerillas.
Pamplona, 17 XII 2023
(Dedicado a mi padre Luka Brajnović que nos enseñó a soñar y a no dejar de hacerlo nunca pasara lo que pasase lo que pasara)
foto: Morgane le Breton

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